Maneras de conseguir financiación para tu proyecto emprendedor (2ª parte)

31 Julio 2017

En el artículo anterior empezamos un repaso a 20 maneras de conseguir financiación para su negocio emprendedor. Revisamos 10 primeras vías y hoy rematamos la faena con otras 10 más que tienen que brindarle un abanico de posibilidades suficiente como para iniciar su proyecto emprendedor o para dinamizarlo.

Trueque de servicios por dinero

Usted vende lo que sea que venda. Pero si las ventas de ese producto/servicio, al principio, no le llegan para lo que necesita, siempre está la posibilidad de vender otra cosa. ¿El qué? Pues puede usted alquilar el espacio de sus instalaciones (o parte de ellas), vender los servicios de su especialista en programación, asesoramiento, etc. Cualquier cosa que tenga que se pueda vender en forma de producto o servicio puede servirle para conseguir un poco de capital sin más coste que las horas de dedicación y, si acaso, algún ligero inconveniente (como en el caso de la cesión de parte del espacio de la oficina a otras empresas).

Business Angels (y redes de Business Angels)

Cuando la organización ya está definitivamente en marcha, ya hay ventas, ya estamos funcionando a un ritmo adecuado, es cuando llega el momento de las palabras mayores. Necesitamos crecer, y necesitamos hacerlo rápido. Por eso es este el momento de empezar a pensar en los Business Angels, inversores privados que buscan organizaciones de nueva creación para invertir su dinero en cantidades nada despreciables (pueden llegar hasta los 50.000€), esperando un rédito y/o la oportunidad de participar en algún proyecto interesante. Por supuesto, al igual que nos sucedía cuando vendíamos parte de la organización en las primeras etapas del proceso, esto supone ceder un poco del control. Ahí ya hay que plantearse, una vez más, hasta dónde estamos dispuestos a llegar a cambio del capital. El riesgo de perder el control siempre estará presente, pero no hay que olvidar nunca que este es un trato que debe aceptarse a dos bandas, así que si no se cumplen unos mínimos requisitos que nosotros consideramos razonables no tenemos por qué aceptar.

Cabe recordar, como añadido, que algunas organizaciones se dedican a aunar un buen puñado de Business Angels en sus redes para disponer de diferentes tipologías, tamaños y perfiles y así poder encontrar al más adecuado para su organización.

Venture Capitalists (inversores de capital riesgo)

Una vez estabilizada la compañía, asegurados el nivel mínimo de ingresos para cubrir gastos y, por lo tanto, subsistir, llegará un momento en el que debemos afrontar otro salto, esta vez cualitativamente hablando mucho mayor. Se trata de crecer hasta que los factores de repetitividad (repetir las ventas sin gran esfuerzo) y escalabilidad (crecer en ingresos sin crecer en igual medida en costes) nos permitan situarnos en la liga de las empresas que ya tienen una inercia ganadora y que van a poder resistir y, muy probablemente, crecer, durante algunos años. Es el momento, pues, para los inversores de capital riesgo, organizaciones de inversores que acumulan los capitales individuales de todos ellos en un monto común que les permite hacer inversiones mucho más elevadas en compañías que presentan buenas perspectivas de rendimiento a poco que puedan dar ese salto de crecimiento. Por supuesto, las demandas de cesión de parte de la organización son mayores, pero las sumas también lo son.

Crowdfunding

La tecnología actual nos permite, fácilmente, aglutinar pequeños inversores alrededor de un proyecto o de una idea que suenen interesantes para ellos. Las diversas plataformas de crowdfunding permiten acumular nada despreciables sumas de dinero, siempre con un objetivo claro a conseguir (en caso de no alcanzarse la cifra pretendida, el dinero vuelve a los inversores) y a cambio de más bien poco. Los inversores se conforman con, fundamentalmente, formar parte del proyecto o de la idea, aunque también piden algún tipo de detalle, algunas prebendas o ventajas respecto a los demás compradores/clientes una vez que el proyecto se haya consolidado. Por si fuera poco, el crowdfunding es un sistema de financiación que podemos usar tantas veces como queramos: podemos utilizarlo una primera vez para, por ejemplo, recaudar suficiente dinero para contratar los servicios de un diseñador web; pero más adelante podemos volver a lanzar otra petición de crowdfunding para el mismo proyecto, esta vez para comprar alguna máquina u ordenador necesarios; y más adelante podemos volver a usar el mismo sistema para enfrentarse a una expansión; y así ad aeternum.

Subvenciones del gobierno

Las hay de todo tipo y condición. Y las hay a nivel de ayuntamiento, de comunidad, de país e, incluso, de continente (a través de la Unión Europea, por ejemplo). Se trata, por tanto, de escudriñar sus lanzamientos de convocatorias (cada uno tiene sus métodos, pero muchos ya tienen un servicio de alertas online al que uno puede apuntarse para recibir todas las convocatorias, o aquellas que cumplen determinados requisitos) a la búsqueda de aquellas en las que nuestro proyecto pueda encajar. Las hay, por ejemplo, para dar apoyo a los proyectos innovadores, así que si nuestro proyecto tiene alguna vertiente que pretendemos es innovadora, ya estamos tardando en apuntarnos. Hay otras relacionadas con los beneficiarios o destinatarios del proyecto (sobre todo en el caso de los proyectos sociales). Las hay, incluso, relacionadas con la manera en la que gestionamos nuestra organización (por ejemplo, fomentando la contratación de determinados colectivos). El caso es buscar y apuntarse, cumpliendo, por supuesto, con los requisitos que en cada caso la convocatoria especifique.

Financiación de proveedores

Cuando ya llevamos unos meses de actividad, nuestros proveedores ya nos conocen y saben que somos buenos pagadores y un cliente en crecimiento que les puede interesar conservar. Es entonces cuando puede ser muy interesante y conveniente sentarse con ellos y, uno a uno, pedirles que nos amplíen el plazo de pago. Usualmente, las primeras transacciones con los proveedores se efectúan en metálico pero, poco a poco, la confianza nos puede permitir pedirles que hagan alguna concesión al respecto. Es así como nos libraremos de un poco de presión en nuestra balanza de pagos (esto es, la distancia temporal entre cuándo pagamos a nuestros proveedores y cuándo cobramos de nuestros clientes o fuentes de ingreso; a mayor esta distancia temporal, mayor el riesgo de quiebra financiera, puesto que llegará un día en el que, pese a tener ingresos constantes, nos vemos obligados a pagar los gastos mucho antes de cobrar esos ingresos).

Concursos y competiciones de emprendimiento

Los hay por doquier: de innovación, para jóvenes, por sector, por región, etc. Nos reportarán varias cosas: 1) La obligación de acelerar el ritmo para poder llegar a presentar algo digno. 2) El premio, en caso de que ganemos, que puede ser dinero en metálico, asesoramiento o algunas líneas de crédito a cero interés. 3) Prestigio y reconocimiento. No hay, por tanto, nada que perder. Solo hay que saber quién los organiza y estar atentos a las convocatorias.

Side business (o negocio en paralelo)

Pongamos por ejemplo que nuestra organización ya lleva un tiempo operando. En nuestro equipo, por tanto, ya hay algunos especialistas con tareas tan concretas como hacer de community manager. Si queremos recoger algún dinero, bien podemos pensar en la opción de vender algunas horas del tiempo de nuestro/a community manager a otras empresas. Y quien dice el/la community manager dice el/la contable. O asesorando a empresas que están empezando. O dando clases sobre cualquiera de nuestras habilidades o experiencias adquiridas con nuestra organización. La clave está en descubrir qué es lo que hacemos bien que puede ser vendido como producto alternativo.

Hipotecar la casa

Sin duda, es un riesgo importante. Y es requisito necesario el tener una casa (cosa cada vez menos frecuente, hoy en día). Pero no hay que olvidar que es una opción interesante desde el momento en que nos permite acceder a un dinero que no nos va a obligar a depender de nadie, ni a ceder parte de la organización. Corremos un riesgo, el de poner toda la carne en el asador, todo nuestro patrimonio, conseguido con mucho sudor y esfuerzo. Pero es un riesgo que controlamos nosotros, y no terceros.

Bootstrapping

No tiene traducción (que yo sepa), y su nombre se refiere a la pequeña hebilla que tienen todas las botas en su parte trasera para ayudarnos a ponérnoslas, pasando el dedo por ella y tirando. Y esta metáfora de la hebilla es la que explica la relación del bootstrapping con el emprendimiento: se trata de apañárselas solo -para ponerse unas botas o para levantar una organización- y no depender de la ayuda (dinero) de nadie. Es, por tanto, más un concepto que no una manera concreta de financiarse, y tiene que ver con el intentar, por todos los medios, financiarse con dinero propio y no ajeno. Evitaríamos, por tanto, algunas de las propuestas anteriores, como la inclusión de nuevos inversores, los business angels, etc. Lo que no queremos son ataduras ni presiones, no queremos depender de nadie, no queremos perder ni un ápice de control. El precio a pagar, por supuesto, es una cierta lentitud de crecimiento en los estadios iniciales. Al cerrarnos las puertas de las grandes aportaciones de dinero externas (como la de los business angels), la velocidad a la que podemos crecer es menor. Pero, como decíamos, a cambio nuestro proyecto será siempre nuestro y podremos mantenerlo dentro de las estrategias que nosotros mismos diseñamos.

Muchas grandes y exitosas empresas han crecido a base de bootstrapping, demostrando que es una alternativa bien válida y viable (compruébelo en este artículo que publicamos hace un tiempo).

Conclusiones

Como se habrá podido observar, hay decenas y decenas de maneras diferentes de conseguir financiación para nuestros proyectos emprendedores. Se trata de calibrar, fundamentalmente, cuál es el más adecuado en cada estadio de nuestro crecimiento y, sobre todo, cuál es la contrapartida en oposición a la cantidad de dinero que nos va a aportar. Después viene lo más fácil: gastárselo.


Marc Ambit – Consultor y profesor en TBS Barcelona Campus

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