El éxito no es un objetivo, es un derivado

16 agosto 2016

coach

“El éxito no es un objetivo, es un derivado”, esa es la frase que les espeta el entrenador Eric Taylor a su equipo justo antes de jugar la final estatal de la liga de fútbol americano. Su equipo, los East Dillon Lions, está formado por un montón de jóvenes de estrato social bajo que han pasado de ser el peor equipo de la liga a luchar por el campeonato, y todo en muy poco tiempo. El entrenador les obliga a recordar que no empezaron a jugar para conseguir el éxito. Y no sólo eso, sino que quiere dejarles claro que el objetivo es hacer las cosas bien hechas, como las han venido haciendo hasta ahora, de la manera en que han llevado al equipo hasta aquí. El objetivo no es ganar. El objetivo es luchar por ganar, y luchar bien. Por decirlo de otro modo, el objetivo es “ganarse” el título, merecérselo, más allá de si se consigue o no.

Y, justamente, lo que pretende el entrenador es que sus jugadores se olviden del premio por un instante. No hay duda de que visualizar el éxito puede ser una eficaz técnica de motivación. Pero también es cierto que a menudo nos invita a olvidarnos de los medios que nos han de llevar hasta él. Los engranajes de una máquina son los que, si funcionan correctamente, nos van a dar el producto deseado. Y si los engranajes hacen su trabajo, el producto vendrá. Y es importante no olvidarse de este enfoque que propone el entrenador Taylor en unos tiempos en los que rara vez somos los únicos luchando por conseguir algo. Nosotros podemos dar el máximo de nosotros mismos como equipo y, aún así, no conseguir el éxito, el premio, el campeonato. Porque hay otros equipos en liza, otros equipos que también han trabajado duro, como nosotros. Recordar eso nos permite poner en valor nuestro esfuerzo, que no siempre viene acompañado de resultados pero que, de ser olvidado, relegado, minusvalorado, acabará por pasar factura al equipo y a sus integrantes.

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Un equipo que ha dado el máximo, que se ha dejado el alma en un proyecto, merece que se le reconozca el esfuerzo realizado, más allá de los resultados finales. De la misma manera en que deberemos ser muy críticos si alguna vez conseguimos el éxito sin haber luchado bien, sin haber trabajado correctamente, en el caso contrario es perfectamente razonable exigir un reconocimiento del esfuerzo. Si no, ¿qué tipo de compromiso podemos esperar de este equipo de cara al próximo proyecto? ¿Cómo podemos esperar que rinda al máximo de sus posibilidades si ya lo ha hecho antes y no ha conseguido nada?

(El entrenador Eric Taylor es un personaje de ficción de la serie Friday Night Lights, creada por Peter Berg y originalmente emitida por la NBC).


Marc Ambit – Consultor y formador

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