Una estrategia de Employer Branding: generando auténticos embajadores de marca desde RRHH

22 octubre 2018

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Los tiempos cambian y, con la escasez de talento que existe, las organizaciones más pioneras están posicionando a la persona en el núcleo para poder alcanzar sus objetivos estratégicos y a la vez dar respuesta a los objetivos individuales de los empleados.

Una buena estrategia de Employer Branding hace que la organización trabaje su marca empleadora, es decir que sea una empresa atractiva para trabajar. Hay que empezar por gestionar el talento desde el interior: generando auténticos embajadores de marca que conecten con los valores de la compañía.

De esa manera se mejora el sentimiento de pertenencia y de orgullo por formar parte de ese equipo. Las personas que se identifican con la marca son mucho más productivas y al final se consigue precisamente dar respuesta positiva a esos dos objetivos que se encuentran dentro de la organización.

Hay que dejar de pensar en términos de rentabilidad aislando este concepto de la estrategia de RRHH. Cuando se diseña la estrategia de Employer Branding, hay que alinearla con el negocio. Y de esa manera entenderemos mejor cuáles son los objetivos de la organización, de manera que los podremos equilibrar con las personas que forman parte.

No sólo hay que ser buenos, hay que parecerlo. Es decir, después de trabajar en nuestra marca empleadora de manera interna, hemos de definir una buena estrategia para gestionar el talento externo.

Hay que atraer personas que puedan querer trabajar en nuestra empresa, y para eso, tendremos mucho trabajo hecho con los embajadores de marca, que de manera natural serán prescriptores. Hay que llegar hasta esas personas que puedan sentirse identificadas por compartir una visión, unos valores.

Hay que definir una buena Propuesta de Valor al Empleado (PVE) para que de manera ágil y rápida pueda ser mostrado todo aquello que la organización ofrece tanto al empleado como a aquél que venga a trabajar con nosotros.

Y eso pasa por determinar bien la cultura de la empresa para no sólo conocer cómo se trabaja, sino entender sus sólidos principios, sus valores, sus metas y objetivos, qué pilares mueven los objetivos de la compañía y determinar aquello que las personas puedan encontrar atractivas para que sea un valor añadido que distinga a la organización respecto a otras, donde el talento también pueda estar fijándose.

Estamos ante una guerra por el talento, y no podemos olvidarnos que es él quien ahora está seleccionándonos. Hagamos que quiera venir con nosotros. Desde dentro. De verdad.

 

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