El rol de la personalidad en el compromiso del empleado

07 diciembre 2018

A la mayoría de las personas les gustaría tener un lugar de trabajo gratificante y en el que puedan participar. Esta aspiración está plasmada en una famosa declaración de Steve Jobs: “Su trabajo va a llenar una gran parte de su vida, y la única manera de estar verdaderamente satisfecho es hacer lo que cree que es un gran trabajo. Y la única manera de hacer un gran trabajo es amar lo que haces”.

 

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De manera similar, la evidencia científica sugiere que, cuando los empleados están comprometidos, muestran entusiasmo, energía y motivación. Esto se traduce en desempeño laboral, creatividad y productividad. Por el contrario, la baja participación resulta en agotamiento, mayores niveles de rotación y bullying y fraude.

Así, no es sorprendente que se haya dedicado una gran cantidad de investigación a la identificación de los determinantes del compromiso. ¿Por qué algunas personas están más comprometidas que otras?

 

Qué hace feliz a un empleado

Aunque no existe una fórmula universal para involucrar a los empleados, es cierto que hay ciertos elementos comunes. En concreto, las personas se sentirán más entusiasmadas cuando tengan la capacidad de lograr algo significativo y se sientan conectadas con los demás: justo, ético y gratificante.

 

El rol de la personalidad del empleado

La perspectiva de las personas con respecto a su trabajo puede variar en función de su carácter. Dos personas pueden tener niveles de compromiso muy diferentes, incluso cuando su situación laboral es casi idéntica. Es por esto que hay demanda para los empleados que muestran niveles constantes de ambición, energía y dedicación, independientemente de la situación en la que se encuentren.

Un estudio reciente proporciona algunas respuestas. Los investigadores se propusieron estimar cómo las personas difieren en el compromiso debido a sus rasgos de carácter, y los resultados son asombrosos. La personalidad de las personas podía predecir casi el 50% de la variabilidad en el compromiso.

En particular, cuatro rasgos: afecto positivo, proactividad, conciencia y extroversión. En combinación, estos rasgos representan algunos de los ingredientes centrales de la inteligencia emocional y la resiliencia.

 

La cultura de una organización son sus empleados

Las organizaciones no son una colección de individuos, son grupos coordinados con identidad, normas y propósitos compartidos. Por lo tanto, el compromiso representa el “valor cultural agregado” que una organización proporciona a sus empleados en el trabajo. Esto configura su energía, comportamientos y actitudes por encima de sus preferencias y estilos personales.

Para comprender realmente el compromiso en nuestra organización, debemos analizar quiénes son sus personas y qué piensan acerca de nuestro trabajo.

 

Biblioteca de TBS Barcelona

Fuente: Harvard Business Review

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