3 pasos para generar ideas de negocio y no equivocarte con la elección

15 Diciembre 2016

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Como no tenemos muy claro cómo generar ideas de negocio y no solemos tener un criterio demasiado desarrollado a la hora de elegir qué es lo mejor para pasar a la acción, muchas veces nos encontramos con trabajadores desmotivados que lo único que hacen es encontrarse con dificultades a su paso.

Paso 1: Enfocarse en el lugar correcto

Si sabes que quieres comenzar un proyecto propio y estás dispuesto a ponerlo en marcha, pero no sabes con qué idea, ¡no te preocupes! Comienza por el primer paso, el más sencillo.

Por norma general sueles poner el foco de atención en la zona menos adecuada, así que si esto te pasa a ti habrá que cambiarlo para encontrar una buena idea de negocios. Generalmente realizamos una búsqueda de ideas a través de internet, echamos un vistazo a los famosos y a los emprendedores que han logrado obtener un gran éxito. No está mal. Estas personas ya cuentan con proyectos que funcionan muy bien, y que probablemente surgieron de una idea interesante de base. Antes de nada ten claro que en internet es una excelente fuente de inspiración, así que encontrarás un poco de todo.

El problema que tiene este método es que solemos acabar en otros lugares buscando ideas. Además, ten en cuenta que si esa persona ha logrado establecer un negocio con un gran éxito, esto no quiere decir que nosotros podamos lograrlo con su misma idea. Párate y un segundo y piensa: cuando buscamos una idea con el fin de empezar un negocio, estamos tratando de definir qué adversidad vamos a resolver en concreto y de qué forma nosotros podemos dar una de las soluciones más importantes.

Por ejemplo, si alguna vez conoces a una persona que haya sido capaz de invertir y a día de hoy sea muy exitosa con un negocio focalizado en la creación de, por ejemplo, aplicaciones móviles basadas en la organización personal y en la productividad, piensa “¡qué gran idea! Muchas personas quieren llegar a ser productivas y organizar su tiempo… Esta idea debería ser muy rentable”.

De todas formas, si no sabemos cómo funciona exactamente un sistema de organización, la productividad no es un aspecto que nos caracterice, ni tenemos demasiada idea de cómo programar, es complicado que podamos llegar a dedicarnos al mismo ámbito que esta persona.

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Con el fin de encontrar una idea acorde a ti y centrada en un buen proyecto, deberás poner foco en el objetivo que pretendes conseguir. Esto es, el problema que vas a solucionar y cómo lo vas a lograr.

Si te centras solamente en una idea que ya está finalizada y en el estilo de vida que tiene su emprendedor a día de hoy, seguramente te equivocarás, ya que no tiene que ver con sus comienzos. Incluso tu situación no tiene nada que comparar con la tuya. Ese individuo a día de hoy puede trabajar un par de horas al día, pero seguramente en sus inicios trabajó muchas más.

Claro que puedes hacer realidad lo que hace esta persona si contratas a un programador, investigas sobre todos los temas relacionados con la organización personal, experimentas a nivel personal en qué consiste todo esto, aprende los sistemas que ya existen hoy en día, diseñas el tuyo propio, validas tu idea y finalmente, encuentras un nicho adecuado para ti dentro del mercado.

Esto será complicado, llevará tiempo del que debes ser consciente, requerirá que tengas unos cuantos recursos en el comienzo y un equipo mínimo, e incluso vivirás diversas desmotivaciones a lo largo del camino.

Cuando hablamos de generar ideas de negocio, debes poner el foco en ti mismo, más que en lo que están haciendo ahora los demás – tanto los que son exitosos como los que están comenzando.

Antes de comenzar es bueno que identifiques tus talentos – aquello que hace perfectamente-, lo que te encanta – lo que te apasiona, lo que realmente te llena-, y lo que crees que es correcto – una idea que puede ser rentable pero que si no sigue tus pasiones e ideales, llegará a un punto en el que deje de funcionar.

Después de hacer esto, echa un vistazo a las necesidades que existen en tu entorno. Si no cuentas con una necesidad real y constatada, ninguna idea puede llegar a ser rentable, porque nadie estará dispuesto a pagar por algo que no necesita realmente.

Paso 2: Filtrar y validar

Cuando hayas realizado una lluvia de ideas, contarás con diferentes opciones. En este momento debes plantearte la siguiente pregunta, ¿cómo hago para seleccionar una idea de negocio?

Para eso debes filtrar todas ideas que han surgido. Con el fin de ayudarte te haré tres preguntas muy específicas y claves:

  • ¿Cuándo te imaginas trabajando, qué idea de todas esas te entusiasma más?
  • ¿Cuál de todas ellas está relacionada con un problema que lograste superar en el pasado con éxito?
  • ¿En cuál de ellas aprovecho más mis talentos, destrezas y habilidades?

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Lo más importante es saber elegir. Ten en cuenta que lo mejor es que escojas sin pensar demasiado en las opciones y sin darles demasiadas vueltas, ya que en donde se focaliza la información central es en pasar a la acción y posteriormente, en su validación.

Cuando validamos siempre tendremos en cuenta el valor que nos hace diferentes, lo que tenemos para aportar a los demás: nuestros talentos, habilidades y destrezas, así como nuestros principios. Intentaremos exteriorizarlos, someterlos a un proceso de investigación. De esta forma averiguaremos si existe un grupo de personas que quieran comprar nuestro servicio o producto con el fin de solventar su problema. También podremos observar qué camino seguir o cómo cambiarlo mejor.

A lo largo de este arduo proceso puede que te des cuenta de que esa área no te compensa. Puede que descubras una opción diferente a esa idea inicial, o que efectivamente, sí tengas éxito siguiendo ese camino, contando con probabilidades elevadas de éxito. En todos los casos, tendremos una muestra real de la validez del producto o del servicio.

Paso 3: La elección real

Una vez cumplidos los dos pasos anteriores llevarás a cabo la elección real, la final de todas.

Cuando alcanzas una buena idea de negocio, decides probarla con el fin de validarla y, una vez lo consigues, el resultado te dice si vas por el buen camino o si debes cambiar hacia otro. Todo es un proceso.

En el momento de la realización también hay un proceso centrado en la elección de la idea.

Durante esta etapa haremos frente a la frase “cómo realizar mi idea”, “cómo puedo transformar mi idea en un negocio o incluso en productos”.

A lo largo del camino iremos modulando la idea en función del feedback que nos proporciona nuestro público, con el fin de poder adaptarnos. Cada día iremos cambiando, modulando y mejorando. Lo que sí debemos tener presente es que es fundamental que seamos muy constantes, estemos muy motivados y nuestra capacidad de ejecución no decaiga.

Edith Gómez – Editora en Gananci

Edith Gómez es una apasionada del marketing digital, especializada en comunicación online. Se niega a irse a la cama cada noche sin haber aprendido algo nuevo. Le inquietan las ideas de negocio y, más aún, aportar una mirada creativa al pequeño mundo en el que vivimos.

Twitter: @edigomben

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