Más horas de trabajo no significan más productividad

01 julio 2012

Hágase un favor: cuando llegue la hora de fin de su jornada laboral, váyase a casa.
Hágale un favor a su empresa: cuando llegue la hora de fin de su jornada laboral, váyase a casa.

¿Qué tipo de favor estoy haciendo, a mi mismo o a mi empresa? estará pensando usted. Pues nada más y nada menos que el favor de la eficiencia. “No les va a gustar a mis superiores”, insistirá. No se preocupe, se autoconvencerán en cuanto terminen de leer este artículo.

Vayamos por partes y ataquemos la cuestión por el lado contrario. ¿Por qué es útil para su empresa el que usted se quede hasta pasado su límite de jornada laboral? ¿Qué gana su empresa? La respuesta es única: gana más horas de trabajo por su parte. Pero fíjese bien en que no he dicho, en ningún caso, que gane en productividad. Y a la empresa, a sus superiores, ¿qué es lo que les interesa? ¿Que haga usted más horas o que sea productivo?

¿Por qué hacer más horas no es productivo?

Por varios motivos:
1- Al haberse convertido ya en un hábito el extender nuestra jornada laboral, tendemos a hacer muchas más pausas, a procrastinar mucho más, a buscar momentos de relax mucho más largos y acusados. Sabemos de antemano que la jornada será larga y dura y que, además, dado que acabaremos muy tarde, nuestro tiempo diario de ocio personal se verá drásticamente reducido, con lo que intentamos -inconscientemente quizás- “recuperar de antemano” ese tiempo de ocio que no tendremos después del trabajo.
2- Al terminarse la jornada laboral mucho más tarde, tendemos a intentar alargar igualmente la hora de irse a dormir, reduciendo de manera ostensible el número de horas de sueño y acumulando cansancio desde el mismo lunes, acrecentándose éste a menudo que los días de la semana pasan.
3- Al acumular más horas de trabajo y menos de sueño, además de cansancio físico se produce el temido cansancio mental, que disminuye nuestra capacidad de concentración y aumenta sustanciosamente nuestra tendencia a cometer errores.
En definitiva, hagamos cuentas, somos mucho menos productivos.

Algunos datos estadísticos que lo demuestran

Alguien puede -con razón y derecho- dudar de estas aseveraciones. Déjenme, por si acaso, aportar algunos datos. España es el país de la UE con una jornada de trabajo más larga con gran diferencia, con 1775 horas trabajadas al año (fuente: INSEE y OCDE). Pero este dato podría no ser necesariamente alarmante de no ser por otro que le acompaña. Según los informes de la Conference Board Europe, España es el país europeo en el que la productividad ha bajado más en los últimos años, dejándonos en un 12% por debajo de la media europea. Es decir, que a más horas de trabajo, menos productividad.

La cantidad de horas de trabajo no es, sin duda, el único factor para la baja productividad (la formación contínua, los salarios, la estabilidad del trabajo son algunos de los otros factores). Pero es muy evidente el error que muchos directivos cometen al intentar incrementar la productividad de sus empresas o departamentos exigiendo, como norma básica, más horas de trabajo.

El problema, a menudo, es que algunos directivos o jefes de equipo no saben como medir la productividad. Suelen ser directivos sin capacidad suficiente para medir los resultados, así que se obcecan en medir los medios, es decir, las horas dedicadas, y no el resultado de esas horas de trabajo. Es por eso que en un país como España, las cifras del teletrabajo están muy por debajo de las medias europeas y mundiales: para alguien que sólo sabe medir a sus empleados por las horas que parecen estar trabajando es muy difícil intentar calcular cuántas horas de trabajo efectivas se producen en la distancia, sin haber fichado, sin saber si el trabajador está trabajando a los mandos de su ordenador o haciendo la colada.

Necesitamos un cambio de actitud. Necesitamos, para ser más productivos, que aquellos que tienen a su cargo equipos de trabajo entiendan lo que las estadísticas y estudios demuestran de manera fehaciente: que más horas de trabajo no significan más productividad sino menos. Necesitamos hacer todos un esfuerzo para reducir las interrupciones en el trabajo, para concentrarnos más, para que un minuto de nuestro trabajo a partir de hoy sea mucho más valioso que cinco minutos de ayer. Necesitamos, todos, adaptarnos a un criterio mucho más exigente de productividad. Nuestras jornadas de trabajo deben cundir más, pero no a costa de más horas.
Así que, insisto, hágase un favor, a usted mismo y a su empresa. Cuando llegue la hora del fin de su jornada laboral, váyase a casa.
Marc Ambit

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