Las escuelas matan la creatividad
Gillian era una niña de 8 años allá por los años 30 cuyos profesores decidieron alertar a sus padres sobre su absoluta incapacidad para estudiar. “Tiene un trastorno de aprendizaje”, les dijeron, “es absolutamente incapaz de estar quieta, de prestar atención, durante las clases”. La llevaron a un especialista al que, después de 30 minutos de escuchar las explicaciones de los padres decidió dejar, momentáneamente, a Gillian sola en la habitación. Mientras salían, el doctor encendió la radio y puso una emisora en la que sonaba música. Ya fuera, el doctor le dijo a los padres que observaran a su hija. Gillian, al oir la música, se levantó de la silla y empezó a bailar. “Señores”, dijo el doctor, “su hija no está enferma. Simplemente es bailarina. Apúntenla a una academia de baile”.
Esta niña era Gillian Lynne, bailarina y creadora de las coreografías de musicales tan conocidos como Cats o El fantasma de la ópera.
Esta es tan solo una de las muchas historias e ideas interesantes que el gran Sir Ken Robinson cuenta al respecto del aprendizaje y de la creatividad. Con un estilo absolutamente cercano, humorístico y extremadamente locuaz, Robinson nos plantea el gran reto de la humanidad en los años venideros: cambiar el paradigma de la educación para permitir que el talento aflore.
Imprescindible, elocuente, brillante y revelador, esta fantástica presentación del Sir Ken Robinson.
Marc Ambit
