El efecto “Hawthorne” en equipos de trabajo

06 Marzo 2017

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Desde 1927 hasta 1932, el sociólogo Elton Mayo llevó a cabo una serie de experimentos en la fábrica de la Hawthorne Works of the Western Electric Company de Chicago. Estos pretendían medir el efecto de la iluminación en la productividad, así que les comunicó a los trabajadores el motivo de su presencia y, acto seguido, empezó su experimento. Los pasos metodológicos y sus resultados fueron los siguientes:
–    Primero aumentó la intensidad de la luz sobre los puestos de trabajo de los empleados. Midió la productividad, la comparó con las medidas previas al cambio y comprobó que ésta había aumentado claramente.
–    Lo siguiente que hizo fue, justo al contrario, disminuir la intensidad de la iluminación sobre los puestos de trabajo. Midió la productividad y, no sin sorpresa, comprobó que ésta había vuelto a aumentar. Por supuesto, lo que Mayo esperaba es que la productividad bajara. Pero no; había subido.
–    Por último, para completar el proceso y ajustarlo a las exigencias de todo experimento científico, decidió volver el nivel de intensidad de la luz al punto en que estaba antes de empezar el experimento. Midió la productividad y comprobó que… había subido de nuevo.

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Ni que decir cabe que Mayo, inicialmente, se mostró desconcertado. Lo más normal hubiera sido que, a más luz, más productividad, y a menos de la una, menos también de la otra. Mayo, sin embargo, acabó elaborando la siguiente teoría. Cuando se somete a alguien a un experimento y el sujeto es consciente de que su comportamiento representa, en realidad, el de muchos otros, modifica su comportamiento habitual. En concreto, los trabajadores de la Hawthorne, sabiendo que formaban parte del experimento de Mayo, habían hincado el codo más que nunca, sabiendo que, de alguna manera, su profesionalidad estaba siendo evaluada y representaba a, por decirlo así, “todos” los trabajadores, a todos los norteamericanos.

Las implicaciones que para quien lidera un equipo tiene este efecto Hawthorne son interesantes. ¿Y si pudiéramos conseguir que nuestro equipo tuviera periódicamente la sensación de formar parte de un experimento, de algo nuevo, de una prueba piloto? ¿Y si consiguiéramos darle una pátina de innovación a todo cuanto hacemos para que el equipo siempre se sintiera especial, particular, afortunado de tener la oportunidad de participar en él? ¿Y si, por lo tanto, consiguiéramos emular las circunstancias del efecto Hawthorne?

Por supuesto, no todos los proyectos son innovadores, pero sí que pueden serlo los métodos que utilizamos para afrontarlos, las técnicas, las herramientas. Si nuestro equipo sabe que lo que está haciendo es nuevo, pionero, innovador, su motivación va a subir enteros y, por ende, su productividad.


Marc Ambit – Consultor y formador

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