5 actitudes que favorecen la creatividad

18 March 2012

En ESEnCialblog siempre hemos sido muy fanáticos de la creatividad. Creemos en ella para llegar más allá, para superar nuestros propios límites, para alcanzar el éxito en toda idea que nos propongamos llevar a la práctica, para pisar terrenos de innovación y avance. Es por eso que listas tan sencillas como la que nos propone Eduardo Kastika (profesor y consultor en creatividad e innovación) nos parecen imprescindibles, pero a la vez tan fundamentales.

Probablemente no haga falta explicar gran cosa, pero permitidme añadir algunos comentarios personales.

Persistencia

La creatividad sin persistencia no ocurre a menudo. Y si ocurre es flor de un día, es decir, que no cuentes con tener dos grandes ideas sobre un mismo tema que a penas conoces. Hace falta meterse en el bosque para conocerlo, tropezar con cada rama, perderse en cada hueco, en cada vaguada, darse de bruces contra los árboles o pisar la hierba fresca. Nada ocurre por casualidad, y aún menos el milagro de la creatividad. Toda idea proviene de alguna parte, de algún embrión, de alguna chispa. Y es conociendo el terreno que sabemos dónde buscar la chispa

Trascendencia

La trascendencia, por su parte, juega un papel energético a la hora de ser creativo. Son las expectativas de llegar más allá, de romper barreras y cruzar fronteras vírgenes las que nos acucian a seguir siendo creativos. Fue Elton Mayo el que condujo los experimentos que le llevaron a postular lo que él mismo llamo el Efecto Hawthorne, donde unos operarios de una fábrica parecían reaccionar muy positivamente y auto-motivarse espectacularmente al saberse parte de un estudio que les convertía, por así decirlo, en el ejemplo del trabajador medio norteamericano. Trascender, máxima aspiración de cualquiera, sólo al alcance de unos pocos.

Resistencia

La resistencia a las críticas es imprescindible pues, como dice Chris Dixon, co-creador de Hunch (una web de ayuda a la toma de decisiones basadas en las opiniones y gustos de los demás): “Si no estás siendo continuamente rechazado es que tus objetivos no son lo suficientemente ambiciosos.” O sea, que si uno cuenta su idea y nadie le critica, es que esa idea tal vez no sea tan innovadora. De hecho, Larry Ellison co-fundador de la gran empresa Oracle, suele decir que “cuando innovas tienes que estar preparado para la gente que te llamará loco.”

En algunos casos, incluso, la resistencia que algunos visionarios tuvieron que tener fue mayúscula, pues fueron sus respectivas industrias en masa, las que se opusieron a tal salto cuantitativo. Fue el caso de Preston Tucker, que en 1948 sacó al mercado el revolucionario Tucker Sedan, un automóvil que incorporaba por primera vez varias de las características y accesorios que luego se convertirían en estándares para los nuevos coches fabricados desde entonces. La industria del automóvil, con los Big Three a la cabeza, Ford, Chrysler y General Motors, se lanzaron a la yugular de la compañía, probablemente temerosos de quedarse atrás en la lucha por la innovación automovilística. El gran director de cine Francis Ford Coppola rodó la biografía de Tucker, en una fantástica película de visionado obligado para todo aquel que todavía tenga sueños temerarios por cumplir.

Pasión

Y de qué serviría todo lo anterior sin pasión. Sin una pasión que nos guíe incluso cuando las fuerzas flaquean, incluso cuando el reloj parece empeñado en acercarse a la hora límite de entrega. Sin un mínimo de pasión por nuestras creaciones e ideas no nos levantaríamos nunca de la cama. La pasión debe ser tan intensa que sea capaz incluso de nublarnos la vista cuando todo parece estar en nuestra contra y el sentido común mande echar el freno.

Experimentación

Pero el elemento definitivo que completa el cóctel sin el que todo dejaría de tener sentido, es la experimentación, las ganas de jugar, de combinar elementos y piezas en maneras nunca vistas, por absurda que la configuración final pudiera parecer. Muchas de las técnicas de creatividad más conocidas y eficaces utilizan en parte esta experimentación como base para obtener resultados nuevos, a partir de elementos ya conocidos. Y la experimentación extrema, además, nos obliga a aceptar los errores, los fallos, las decepciones, que serán muchas a lo largo del camino. Prueba y error, prueba y error, prueba y error.

Conclusión

Estos son los ingredientes. Al menos algunos de ellos. Alguien podrá decir que son otros, que los hay más importantes, que hacen falta más. Seguramente la lista sería interminable. A fin de cuentas, ser creativo no es tan fácil como seguir una lista.

Marc Ambit

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